jueves, 17 de enero de 2013

Ojos de muertos: una novela para lectores suspicaces

** Por Emilia Fallas S.

Una muy grata sorpresa me dio la lectura del libro Ojos de muertos de Guillermo Fernández;  particularmente,  por ser una propuesta con muchos juegos en el plano narrativo y, con ello, logra hacer del lector un “detective” más, que brinca por los diversos acontecimientos y reflexiones para atrapar el hilo conductor y las respuestas a las múltiples provocaciones filosóficas que presenta el texto.
Esta novela se ha clasificado como policíaca o negra; sin embargo, creo que esas características se convierten solo en un recurso de la novela, pero no en el fin en sí mismo, pues ese recurso es únicamente un modo o reproducción del mejor logro de Ojos de muertos: una verdadera búsqueda de pistas y respuestas dentro de la fragmentación narrativa y la sobreposición de elementos. Asimismo,  utiliza varios recursos estilísticos y discursivos que se tejen e integran en los distintos niveles de la narración. De una manera muy sutil y fluida, la narración lleva al lector a pasar por distintos acontecimientos (destreza para ir de un acontecimiento al otro), casi sin que el lector perciba los momentos de ruptura del hilo narrativo, pues siempre estará motivado por el acontecimiento original. Aún cuando cambian los acontecimientos,  mantiene una fluidez narrativa dentro de la misma fragmentación  —excelentemente bien lograda—, y que, de alguna manera, se vuelve a integrar en el discurso. 
La novela experimenta con diversos recursos dentro de esa fragmentación narrativa que se convierten en puntos de apoyo y de ordenamiento discusivo. Menciono algunos de ellos:
a)     El absurdo como punto de partida: La obra inicia con un acontecimiento ridículo y absurdo (carente de sentido y opuesto a la razón): toda una gestión policíaca alrededor de acontecimientos ingenuos y risibles: un mordisco en la mano al presidente y un poema ¿escrito por niños?, ¿asociados con un acto terrorista?,  ¿acciones terroristas en Costa Rica?, ¿un poeta muerto escribiendo y vinculado con el terrorismo?

El concepto del absurdo, al estilo de Camus, indica  que la vida “significa” solo en la medida del valor que los seres humanos le den, si no, es insignificante, porque la vida se mueve en ciclos inútiles, movidos por la tradición.

De alguna manera este recurso, muy bien utilizado por Fernández, nos explica lo que encontraremos en la novela: una reflexión existencial sobre hechos y acciones que cobran significado según el valor que las personas (personajes y lectores) le dan; “matar por placer”, por ejemplo; o bien, el hombre que actúa inmerso en las circunstancias.

También, desde el punto de vista de la construcción de la novela, es una especie de “texto en el texto” que nos inicia en el juego narrativo: entender la discontinuidad y fragmentación del texto, desprovistos de  la percepción lógica y que permite la “investigación y suspicacia” para ser interpretada por lectores dinámicos,  con pensamiento reflexivo, a quienes la novela no les da “el plato servido”, sino que, para avanzar en la novela, deberán convertirse en una especie de “buscador de pistas y de respuestas”.

b)     El recurso de texto en el texto: los diferentes diálogos y reflexiones que provee la novela representan también “pistas” que nos dan respuestas sobre la interpretación del mismo texto y sobre las preguntas existenciales. Esta utilización discursiva es una de las mayores fortalezas de esta novela. Además, es un recurso ampliamente utilizado en todo el texto. 
       Un ejemplo que explica de alguna manera el tipo de lectura de la novela, así como una interpretación de la literatura y la poesía es un hermoso diálogo entre Pablo y Sara, una poeta:

ü  Texto en el texto respecto a los planos e interpretación literaria:

—Entiendo su recomendación, pero las tesis me pueden prejuiciar y solo voy a leerlas cuando tenga un juicio más sólido sobre lo  que usted escribe.
—Me parece inteligente. Usted quiere descubrir algo nuevo. Es inconforme, me gusta que lo sea.


—Quería expresarle que sus imágenes poéticas son muy simbólicas. Muy diferente a los que se escribe hoy,

—Mire, la vida no es lo que parece. Decir que las cosas son como son es lo que hace que la gente sea tan pobre. Siempre he creído que en este país la imaginación es como un gusano de ortiga. Nadie se le acerca. En cambio todo el mundo entiende el chiste de doble sentido. Esa es la poesía de muchos. Feas connotaciones sexuales, ofensas al negro y a la mujer, joda corrosiva a los adultos mayores. Ante lo exquisito todo el mundo aquí ríe con la boca hueca, sin dientes. Si la imaginación es plana, el espíritu también es chaparro. (p.158)

“—No había pensado m¨hijo, pero la poesía da para pensar eso: uno escribe y los demás rellenan los espacios vacíos,  como ahora m¨hijo…” (p.159).

        Otros fragmentos que utilizan texto en el texto nos remiten a diversas concepciones, algunos ejemplos son los siguientes:

ü  Texto en el texto sinónimo del acto creador:
         …pero la razón es mejor. He pensado que es mejor que ese poeta siga mordiendo,
                                      — ¿A qué te referís?
          —Me refiero a que si no hay quien muerde no hay sobresaltos, ¿me entendés?
          —Claro.
          —Si nadie muerde todo seguirá igual: el mundo cargado de mentirillas y unos pocos    viendo la payasada. (p. 252)
“—Los poetas quieren ser notorios. Buscarán la forma de establecer el nexo entre el poema y la mordedura real. ¿No se da cuenta? (P. 228)
ü  Referencia a los poetas:
“…Era solo un decadente. Un día me enseñó sus poemas, y claro que me gustaron. Dios se burla de los locos y les da talentos que no pueden controlar…” (p.244).
  Los artistas son los hombres más pedestres de la Tierra. Es mejor a veces un  trailero que un creador narcisista que solo gime como un niño malo porque amaneció vacío. Las que le aguanté a ese muso. Todas las torpezas del mundo, todas las egomanías. Lo cargué a veces a cuestas como un Atlas famélico. (p.160) 
c)     Provocación constante-propuesta filosófica: cada acontecimiento y diálogo presenta múltiples reflexiones alrededor de distintos conceptos, algunos de tipo universal (el amor, la muerte, la actuación humana entre lo moral, lo inevitable, etc.), otros sobre la misma sociedad y los enfrentamientos morales o existenciales individuales (los deseos reprimidos, por ejemplo).

d)     Contextualizaciones: el texto también se vale de “explicarse” a partir de intertextos y contextualizaciones, por ejemplo,

·         El verdadero Barba Azul de Bataille: la utilización de este referente (en distintas partes del libro), contextualiza uno de los conceptos ejes en Ojos de muertos: la justificación y el placer de hacer daño y matar; “placer en la agonía”.

·         Hay una relación contextual entre el poeta muerto (Honorio Méndez) y   la vida del poeta David Maradiaga: el poeta muerto que sigue escribiendo, y de alguna manera reproduciéndose a través de sus adeptos que se reúnen en San Pedro. Esta contextualización provee múltiples reflexiones alrededor del quehacer del poeta (escritor) y de su producto —la poesía—.  Estas reflexiones están muy bien logradas en los diálogos alrededor de las “investigaciones” que se hacen sobre el poeta muerto.

·         El referente de la guerra de Irak y la relación que tuvo el gobierno de Abel Pacheco (Joel Agüero). Contexto que da pie a la provocación de la trama y persecución de respuesta a partir del absurdo como un elemento de ficción.  Como una representación de un amplio abordaje de todos los personajes y los lectores buscando respuestas para entender el sin sentido.

·         Asimismo, el texto hace alusiones a otros textos y autores, por ejemplo, Teseo y Ariadna en la relación de la dualidad apoyo/ abandono (soledad) de la pareja, así como otros referentes que se mezclan en el texto con intenciones conceptuales claras (Verlaine, Darío, Poe, Marx, etc.).

e)      El recurso del doble funciona como el espejo de los deseos escondidos o evidencia las frustraciones: en algunos de los diálogos la misma dualidad existencial hace que “el otro” represente la confrontación consigo mismo, y funge así como una especie de utilización del recurso del “doble”.  En otros casos, los personajes juegan el alter ego en una dualidad entre su actuación real y sus deseos ocultos.  Igual funge como una confrontación con su doble cara.  Algunos ejemplos son Ananías/ Pablo (inicios de la escritura/creación poética del escritor), Guido/Pablo (una especie de espejo respecto la soledad que provoca el distanciamiento con la pareja, así como una confrontación con la frustración profesional), Mosco/Draculín (la doble cara), madre de Pablo/padre de Pablo (funge como la conciencia), Javier/Pablo (el sueño agónico).

       Ojos de muertos finalmente deja su estilo policíaco, su linealidad e incluso sus desenlaces en un plano menos relevante quizás que la importancia que tiene la construcción ficcional y la utilización de recursos.  Aquí el estilo policíaco es su antítesis: un juego detrás de entender el sinsentido y las preguntas humanas. La linealidad: no es importante, interesa más la provocación filosófica en los distintos momentos que provee el texto. Los desenlaces: tampoco son lo relevante: interesan más los momentos específicos y los motivos que los provocan.

      Sin duda, Ojos de muertos es una novela madura, para lectores maduros y deja una flor en el ojal de nuestra nueva literatura costarricense.

jueves, 10 de enero de 2013

El discurso erótico y la trascendencia humana: una relación de significado en la poesía de vanguardia costarricense

Emilia Fallas

El erotismo (...) es experiencia total y que jamás se realiza del todo
 porque su esencia consiste en ser siempre un más allá. El cuerpo
ajeno es un obstáculo o un puente; en uno y otros casos hay que
 traspasarlo...más allá de ti, más allá del cuerpo, queremos ver algo. Ese
algo es la fascinación erótica, lo que me saca de mí y me lleva a ti, lo que
me hace ir más allá de ti. No sabemos a ciencia cierta lo que es, excepto
que es algo más que el sexo, más que la vida más que la muerte. 
Octavio Paz, Los signos en rotación y otros ensayos
    
    Creo conveniente conocer y desmenuzar nuestra literatura costarricense, muchas veces tan criticada, y otras apartada; sin embargo,  también injustamente desconocida  social y culturalmente.  Hace ya bastantes años hice un estudio, que luego dio pie a mi tesis de graduación sobre las características del discurso erótico en la vanguardia costarricense. Y para conocer mejor nuestras letras y períodos literarios, quisiera compartir   un resumen de ese estudio, especialmente, sobre qué rasgos tuvo ese discurso erótico de la vanguardia.

     El movimiento de vanguardia se caracterizó por una utilización significativa  del erotismo como un recurso estético y estilístico; además fue  una temática recurrente en esta manifestación literaria. Sin embargo, el erotismo es mucho más complejo que lo que normalmente se presenta, pues implica una relación ineludible entre aspectos de índole cultural, filosófico y sicológico.
     El movimiento poético de vanguardia en Costa Rica no ha sido la excepción para presentar el erotismo como un recurso, pero hay que señalar que tuvo rasgos más leves (o menos abiertos)  y más ontológicos (metafísicos) que en otros países.  Quizás el término correcto sería "más recatada" que en otras producciones literarias.
     El estudio tuvo como punto de partida el análisis de veinte poemas seleccionados entre treinta y un  poetas del periodo de vanguardia costarricense (delimitado este período por Carlos Francisco Monge en la Antología crítica de la poesía en Costa Rica), que comprende desde 1940 hasta los años noventa.  Se seleccionaron  poetas como Ana Antillón, Diana Ávila, Jorge Arturo, Alfonso Chase, Isaac Felipe Azofeifa, Jorge Debravo, Ana Istarú, Eunice Odio, Carlos Francisco Monge, Nidia Barboza y, de ellos, fueron seleccionados veinte poemas para analizarlos desde el punto de vista discursivo: léxico-semántico.
    Si bien, el estudio reflejó diversos resultados, me interesa compartir algunos aspectos desde el punto de vista de la relación de sentido entre el erotismo y la trascendencia humana.
    Es necesario aclarar que, cuando se menciona el concepto "trascendencia",  se está aplicando más como concepto metafísico que como estética asociada con el movimiento trascendentalista costarricense; y que, tampoco, todos los poetas seleccionados pertenecen a ese movimiento .  Si bien es cierto, hay una relación entre este grupo y el estado filosófico de la búsqueda trascendental, vamos a partir del erotismo como una salida del ser individual que se proyecta hacia algo o alguien.  "El instinto del hombre es espejo de su espíritu; pero también la naturaleza y el grado de la sexualidad de un hombre se proyectan (como dice Nietzsche) hasta las más altas cumbres de su espíritu" (Rattner, 1972, p. 14).
  
Así, el erotismo en nuestra literatura de vanguardia costarricense
se presenta unificado, de alguna manera, al concepto de trascendencia, en cuanto a estadíos de elevación espiritual, búsqueda del individuo por "ser", oscilación entre los estadíos individuales y colectivos, dinamismo, ruptura con las concepciones  establecidas y una constante búsqueda de algo superior que se concretiza de diferente manera, según la intencionalidad de cada poema. (Fallas, 1998, p.19)
     El concepto de trascendencia ha pasado por el filtro de diversos criterios; por ejemplo,  el afán de la búsqueda de conceptos definidos por la idea y por la esencia más allá de la experiencia de fenómenos (Platón); la expresión de propiedades universales, suprasensoriales del ente que llegan a conocerse intuitivamente (la escolástica); la cosa en sí se encuentra más allá de los límites del conocimiento experimental y la trascendencia es admisible solo para la fe (Kant), la concepción de algo que no está arriba, sino a la par (materialismo histórico), entre otras concepciones. La idea también ha estado vinculado de alguna manera con los conceptos de erotismo que en el pensamiento humano (durante la historia) ha habido.
     La búsqueda de la perpetuidad o por seguir siendo, nace de una reacción ante la negación al fracaso, la angustia, las represiones o la pérdida de libertad.  Para el existencialismo de Jaspers, solo hay atormentadas búsquedas  que hace el hombre de su propia individualidad.
    El erotismo en la vanguardia presenta características liberadoras, no solo en su temática, sino en la misma manifestación discursiva.

Principales relaciones de significado en el discurso erótico de vanguardia costarricense

     En síntesis, se podrían resaltar los siguientes aspectos a partir de elementos del discurso  y campos de significado recurrentes en los poetas seleccionados:
1.El lenguaje utilizado en la poesía de vanguardia costarricense es un lenguaje suave, metafórico que sugiere el erotismo.  No hay lenguaje ampliamente explícito, ni con una connotación asociada tanto con lo físico-sexual, sino que hay una tendencia a lo amoroso y sensorial con una fuerte inclinación a esa imagen liberadora y de búsqueda "fuera de" lo individual.
2. Una constante en la mayoría de poetas es la trascendencia a partir de la búsqueda de un estado superior (ontológico-espiritual) a su ser material: el erotismo se convierte en la vía para traspasar lo físico. Por ejemplo,
Un hombre. Una mujer. Dos tactos (son)...
formas que esperan o que surgen en las noches
que se adentran en el cuerpo:
oscuros presagios buscando su alimento en el lenguaje
desprecian la imagen interna de las frases.  ("Música solar", A.Chase)
3. Hay una connotación de tipo humanista: al ser el erotismo una búsqueda de estados superiores, esos estados están fuera de la individualidad y se posicionan en la colectividad. Esta característica es más utilizada por poetas como J. Debravo y C. F. Monge.
4.  Se provoca una asociación del mundo sensorial o instintivo e interactúa con el mundo concreto humano. Esto se presenta como dualidad y unión de los opuestos, pues en el discurso erótico, esos opuestos se unen y forman una totalidad. Algunos de estos opuestos recurrentes (con una significación específica) en el corpus son los siguientes:
  • El  mundo concreto y el abstracto, desde lo interno y externo (lo espiritual). Aquí lo sensorial traspasa los límites del cuerpo (lo concreto) y busca la perpetuidad (eternidad o continuidad existencial fuera de su individualidad, pero sí en "el otro") y, por lo tanto, se hace colectivo.  Así también, el erotismo está en la interacción de las esferas de lo individual y lo colectivo.
  • Lo terreno (más carnal) y la elevación o ascensión (más espiritual o etérea): vista mediante la oposición tierra/aire.  Esta oposición connota la perpetuidad a través de la fecundación y el alcance de los logros humanos.
        La tierra se asocia con el vientre, por ejemplo en Azofeifa. En Debravo, con la cosecha, con la siembra. En C. F, Monge con la naturaleza y elementos geográficos: montes, follajes, valles, mundos. En Monge también la tierra funge como la colectividad como mundos: "en tu vientre poblado", donde la esencia está en el yo, el otro y la colectividad. "Sube...el trigo, el sol poblado (Monge); "...uno al otro se aran // como verdaderos arados lujuriosos..." (Debravo).

          En el elemento tierra, la correspondencia ontológica es la fecundidad, la cosecha, desde el vientre o entraña, la naturaleza o el mundo, que surge desde la interioridad y la existencia humana en la siembra para lograr su "ascenso".
  • Fuego/agua: el fuego, todo un símbolo erótico para Jung, también símbolo del "arjé" para Heráclito como principio del movimiento y que se asocia con la verdad pues regula el flujo incesante de las cosas para el orden interno.  Así, en nuestra poesía costarricense de vanguardia, este es un símbolo que se manifiesta en el sol, la luz, "quemar" que termina en la fusión, unión como un efecto totalizante que lleva a la verdad: a la plenitud del ser. " Estoy recogida // inflamada// calurosa..." (Diana Ávila).
       En autores como Antillón esa fusión parte del "arder" para traspasar al otro en la pasión erótica, en la intensidad y en la fuerza.  Para Chase, esa "ciudad que está infinitamente en tus manos, se incendia, arde para perpetuar, para traspasar el cuerpo y para fundir. En Debravo surge el símbolo del faro y la hoguera como símbolos de calidez en la intesidad: es una búsqueda de unión de dos seres, salir de la individualidad y lograr la totalidad.  En Monge es luz, rayo, resplandor, claridad: lleva a la verdad.

         El agua, asimismo, tiene una correspondencia ontológica con la plenitud y la vida. Hay una trascendencia espiritual  a través del deseo erótico y el movimiento.
Nidia Barboza lo asocia con el impulso y el movimiento físico y humano, con el instinto: "En estas aguas el oleaje es fuerte y resistente". En  Antillón se asocia con el movimiento: " me he sumergido en la oquedad del agua // dejándome arrastrar dormidamente". En Debravo, es un desplazamiento entre lo racional y lo irracional, no hay límites para la razón con el erotismo. En sus poemas, el espacio (almohada y sábanas), se convierte en agua navegable que los lleva a cualquier rumbo que será en algún momento tierra firme (con una correspondencia ontológica con el crecimiento humano).  En Eunice Odio, se "llega", o sea, se culmina: "extiendo el vientre // y su humedad vastísima, // donde crecen benignos pesebres y azucenas...". En Azofeifa, los líquidos (que equivalen al semen) son "líquidos disparos" y "líquidos llameantes"; así como "líquida corriente" para Antillón.  Para Jorge Arturo "tus pechos son un caribe" (un mar).  "Esperaste el diluvio para traerlo con vos // y tirármelo encima" (Diana Ávila).
  • Alma/cuerpo: el ser trasciende en el alma y el alma en el cuerpo y ambos trascienden en los otros, en estados de existencia superior (elevación). Cuerpo/alimento: también hay una clara asociación entre el cuerpo y lo comestible como sustento de la vida.
 En cuanto al cuerpo,  el lenguaje es muy explícito respecto a partes (y el significado de esas partes como signo lingüístico)  como por ejemplo:
  •  Brazos: encuentro consigo mismo y con el alma, (en Eunice Odio).
  • Cuerpo: plenitud y encuentro con el propio ser, eternidad, plenitud existencial, lugar donde se trasciende en el otro, (Eunice Odio y Alfonso Chase).
  • Manos: asociado con la belleza, la eternidad, (en C.F. Monge, A. Chase).
  • Vientre: totalidad del mundo, extensión, dinamismo, eterno continuo, (en Odio y Chase).
  • Pene: fecundidad, alimento de la existencia, transgresión a la colectividad.   En cuanto al lexema "pene" vemos una mayor restricción, o sea la utilización de lexemas cerrados mediante oposiciones  como dormido/despierto, oscuro/claro, rígido/ suave, vida/muerte. El pene siempre irrumpe al "otro" Estas oposiciones son comunes en Azofeifa e Istarú. "... secretos sevidores fieles, // los que traen el banquete amoroso los profundos líquidos llamenates" ("Pesan juntos, redondos, en una misma cápsula", Isaac F. Azofeifa) En este poema hay una clara asociación semántica con los testículos.
  • Piernas: con "Claro paraje de trigo y esfuerzo // por donde van tus muslos hacia el reino // secreto, indetenible del latido" ( "Tus piernas", C.F Monge); es la vida, pues son el alimento para el otro (Istarú).  Muslos: representan la eternidad del ser para Chase. Así, como el camino para llegar al Reino (eternidad); en ellos hay un milagro, un mar renovado que nos renueva y perpetúa.
  • Dedos: para despertar al "otro", está muy asociado con lo sensorial. Se llega al alma por medio del tacto y se provee vida.  Este es un elemento muy frecuente en Nidia Barboza.
  • Pechos y pezones: asociados con el mar, con la lluvia como un deseo erótico y satisfacción.

       Cada movimiento o época literaria tiene  caracterizaciones que no son más que el reflejo de conceptos que emergen de la misma cultura y sociedad.  La vanguardia surgió en Costa Rica con conceptos asociados, que se reflejan en sus producciones literarias; y, en el caso del discurso erótico, con un claro reflejo de la cultura y conceptos sociales un poco recatados sobre el tema, que se  presentan en nuestra poesía de esa época:  sexo tímido, sexo dulce, sexo edificante, sexo para trascender nuestro ser individual, con y en el otro y los otros, SEXO ESPIRITUAL y FILOSÓFICO: SEXO QUE TRASCIENDE DEL "YO".

Algunos poetas algo más abiertos en su discurso (Barboza, Ávila, Istarú, Jorge Arturo), y quizás hay otros que no han sido contemplados en este estudio, pero siempre, estas aperturas son apenas "asomos" a una poesía más directa, quizás,  sobre el tema, como se ve en periodos posteriores.

      Finalizo compariendo un bello poema de Nidia Barboza. Es uno de los poemas que utiliza un lenguaje un poco "más abierto". El poemario Hasta me da miedo decirlo, se caracteriza no solo por ser algo más explícito, sino porque se atreve  a hablar del amor homosexual entre mujeres en forma más evidente (tema bastante complicado en esa época), aspecto que se desprende de la totalidad del poemario. 


Tenemos prohibido subirnos a la cama

Estamos en la cama prohibida.
Lo sabemos.
En estas aguas el oleaje es fuerte
y resistente.

Con mi mano derecha sujeto una de tus piernas,
con mi mano izquierda la otra.
Empiezo a remar
apartando el agua
para acrecentar el paso.

Sin soltarte
mis huesos se fortalecieron en el esfuerzo.
Nuestros cuerpos se suspenden
en el espumaje del sudor.

Con tu pierna derecha sujetas una de mis manos,
con tu pierna izquierda la otra,
la brisa corre descarnada
y sin miedo

Remamos...
apartando las aguas
hacia adelante y hacia atrás.
La cama se arremolina
golpeada por marejadas...
     


Palabra de libélula

Palabra de libélula
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